Crónicas: Messer Chups | “Se Transformó en una Hermosa Pesadilla en Blanco y Negro de la que uno no Quiere Despertar…”

¿Qué pedo gente? Me presento primero, soy un gandalla de tantos que anda vagando por ahí creyendo que escribe cosas decentes y termina hablando de pura basura. El día de hoy les contaré acerca del día en que la banda rusa de surf se coronó en aquél foro de nombre Hilvana.

Honestamente soy muy fan de sus ruideros espectrales, por eso me di a la tarea de llegar temprano, en la fila recordé lo culeros que fueron mis amigos por no haberme acompañado; los boletos habían volado días antes. La espera pareció no haber valido tanta la pena puesto que la gente llegó a deshoras, sólo iban por la banda principal. Al entrar sólo tenía un cien y muchas ganas de madrearme con alguien, ya llevaba algunos ayeres sin ir a un toquín y qué mejor que echar desmadre desde el inicio. Las playeras no estaban tan caras y los vinilos eran lo más rescatable y económico al mismo tiempo, a pesar de eso iba pobre y roto. Al pasar el rato fueron llegando los comensales del surf, algunos enmascarados y otros vintageados, algunos otros iban bastante al natural.

Ya para qué les cuento tanta mamada, se apagaron las luces y se encendió el escenario, el deshuesadero había empezado con el hipnótico a go-go de Matorralman. Los chavales tocan de bomba y aunque la gente no andaba bailando como trucha en la tierra lo disfrutamos bastante, ellos hicieron lo suyo y nosotros lo nuestro. En el preludio de nuestra segunda odisea por esta noche se veía cómo nuestra amada Zombierella y el respetable Oleg salían para echarse la firma, desafortunadamente nunca los intercepté y mejor me fui por chelas (O soy muy pinche jodido o no me pareció que las vendieran a 45 varos las ampolletas).

Para sorpresa de todos, al anunciar a nuestra segunda banda Lost Acapulco para destruir el escenario, llegaron con una leyenda que vio nacer el surf en México: El mismísimo Danny Amis, líder de la banda legendaria The Straitjackets, así fue cómo estos monstruos hiciero pedazos el sonido para que nos apuñaláramos con él, nos volvimos salvajes unos cuantos, otros, por respeto nos dieron el espacio, nos tomaron fotos, nos vieron morir en ese caos. Al terminar de hacer lo suyo, Lost Acapulco junto con Danny Amis se retiraron sin más, dejando el piso caliente y sudado, dándole pie al final de los tiempos. Tuve que pasar una larga fila del baño para intentar hidratarme, mirarme al espejo y ver si estaba entero, el show debía continuar, fue así que bajé y esperé hasta la salida de estos genios de la música, the Messer Chups ya estaban en escena.

Al inicio la gente estaba calmada, desconcertada, tan sólo grababa o admiraba a Zombierella (Es perfecta). Pero pronto un grito de guerra nació del silencio:

¡Dejen de grabar y empecemos a bailar!

Todo se descontroló, se transformó en una hermosa pesadilla en blanco y negro de la que uno no quiere despertar, el ritmo atormentador nos hacía bailar, éramos como muertos vivientes haciendo lo que el reverb de Oleg nos ordenaba, Bisfer en la batería nos mantenía vivos, su ritmo era nuestro pulso y sabía que no podía parar o todos nosotros, esos seres de agua y sal, moriríamos. Debo de admitir que no soy tan bueno escribiendo, pero soy bueno viviendo las cosas, vaya que me entretuve y morí más veces de las que podría imaginar, ver a Zombierella ofrecerle a las damas del público un poco del elixir que bebía se me hizo un gesto bastante chingón. Desafortunadamente tuve que huir a una canción del final, pero me fui más que satisfecho, dejé el alma en esa pista y las bandas lo dejaron todo. Le agradezco mucho a Superbookers por la gran oportunidad de traer esta leyenda del spooky surf, sé que nos tienen más sorpresas para el futuro y espero mantenerlos al tanto de lo incierto. Un saludo y que la pasen chingón.

Por: Daniel Luna

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